Cerati, nada personal: Se impone el talento
Hasta el 26 de junio, y de viernes a domingo, el Centro de las Artes Rosario Norte 660 mantiene en cartelera este musical que rescata la biografía y el legado artístico del fallecido líder de Soda Stereo.
Por Stavros Mosjos
Es música. Y de la buena. La actriz y directora Natalia Grez sabe de shows musicales y lo ha demostrado con éxitos de cartelera y críticas como «Mercury, la leyenda» o «Los 80, el musical». Ahora se luce detrás de «Cerati, nada personal», una pieza imperdible para los fanáticos del eterno Gustavo, pero también una buena oportunidad para quienes quieren algo de reflexión, música y un panorama perfecto de fin de semana.
Insistentemente, sus creadores lo definen como un «concierto teatral». Y lo es. Una banda en vivo se encarga de recordarnos cerca de 16 de canciones históricas del grupo transandino, pasando por «De música ligera» a «Trátame suavemente», sin olvidar «En la ciudad de la furia» o éxitos solistas de Cerati, como «Crimen». ¿La voz detrás de estos temas? Matías Oviedo. El actor se luce en la piel del intérprete. Le da vida, pero no desde una imitación, sino que desde el look, la prestancia sobre el escenario y le da su sello a un personaje tan reconocido en lo público, pero poco expuesto en lo privado.
Oviedo es la pieza clave de este musical porque nos atrapa desde la primera canción de este «concierto» y con la primera escena de este montaje.
Seguramente no es casual que él tenga el rol central: se trata de un actor con 15 años de trayectoria en cine, teatro y televisión, pero también hablamos de un músico y cantante que sabe mover a las masas y encender la fiesta cuando pisa un escenario. Se nota su trabajo vocal a la hora de ponerse en la piel del músico y de marcar diferencias entre el trabajo personal del actor y lo que Cerati entregaba a la industria.
Una habitación de hotel y la casa de Cerati son los dos ambientes que acompañan a este gran escenario en Rosario Norte 660, y donde también brillan las actuaciones de Ignacia Baeza, como una mucama chilena que no se encandila con los brillos del cantante y lo «aterriza»; así como Norma Ortiz, en la piel de la madre de Gustavo y mostrando en los 90 minutos una evolución permanente de madre cariñosa a mujer que ve partir a un hijo. También Josefina Fiebelkorn logra, en un par de escenas, convencernos de que su personaje -Cecilia Amenábar- también pasa de niña-seductora a madre y mujer madura. En general, tanto en el teatro, como en el cine y la televisión, son pocos los actores que en pocas escenas transforman a sus personajes y exponen su evolución dramatúrgica. Ellas lo logran.
La obra se sitúa, principalmente, en los últimos años de la vida de Cerati y presenta breves momentos de su pasado, que permiten conocer algunos aspectos desconocidos de su vida. Y la muerte siempre está presente, siempre hay reflexiones sobre para dónde vamos, qué queremos hacer con nuestras vidas y qué tanto deberían importan las expectativas de los demás sobre nosotros mismos. Explora, también, lo importante que es valorar lo cotidiano de la vida por sobre la «explosión» que a veces ofrece el mundo.
Es un espectáculos recomendado para ir en familia, porque Soda… es transversal, y hay luces, coreografías, música y entretención asegurada. «Cerati, nada personal» es un placer para los amantes de la banda argentina, y de la música en general. Ideal como primer acercamiento a los que pocas veces -o nunca- han ido al teatro.
«Cerati, nada personal» permanecerá en la cartelera del CA660 hasta el 26 de junio, de viernes a domingo => http://www.corpartes.cl/evento/cerati-nada-personal/
