La versatilidad de Jake Gyllenhaal
El actor, de 34 años, es -sin duda- uno de los mejores intérpretes de Hollywood y en la última década ha dejado huella con varios títulos que, aunque no siempre arrasan en taquilla, sí logran conmover. Por algo la prensa lo tiene en la mira para una eventual nominación al Oscar por «Revancha», uno de sus últimos estrenos.
Por Stavros Mosjos
Toda su familia está, de algún modo, vinculada a Hollywood y al mundo del entrenamiento. Creció entre los actores que eran dirigidos por su padre y entre los guiones que su propia madre proponía para los estudios de cine. Por eso no fue raro que, tanto Jake Gyllenhaal como su hermana Maggie, se dedicaran a la actuación. Ya a los 11 años Jake daba sus primeros pasos en la industria, pero no fue hasta los 20 que lo empezaron a tomar en serio.
Fue en 2001 cuando protagonizó «Donnie Darko», una película de culto -disponible en Netflix- y donde da vida a un adolescente que, tras una conversación con un conejo gigante, debe enfrentar una serie de desventuras psicológicas para explicar los hechos fuera de lo común que lo rodean a diario. Con esta producción en tono de thriller se ganó el respeto de la crítica y él se creyó el cuento, lanzándose a la búsqueda de los mejores personajes.
La magia del cine
«Hay algo que aprendí en la escuela de actuación y que siempre he aplicado en cada uno de los papeles que interpreto: en el cine tú puedes ser quien quieras ser, siempre», ha comentado a distintos medios sobre su afición por variar en tonos y géneros a la hora de sumarse a nuevos proyectos. De hecho, entre 2004 y 2005 pasó por dos historias sin nada en común: fue protagonista juvenil de «El día después de mañana», una superproducción destinada a ser un éxito de taquilla; y un año después dio el sí para encarnar al vaquero Jack Twist en «Secreto en la montaña», la polémica y galardonada película que lo hizo saltar a la fama. De hecho, le valió una nominación al Oscar.
Dando vida a una de las parejas gay más famosas del cine, Gyllenhaal sembró una fuerte amistad con su co-protagonista, el fallecido Heath Ledger. Pese a la cercanía que lograron tras el filme, el actor nunca se ha referido en detalle a su relación con Ledger ni a cómo enfrentó su muerte. Escuetamente ha dicho que «realmente no me gusta hablar sobre eso. Ese período de tiempo fue… fue realmente difícil».
Con su nombre sonando fuerte, no fue raro que estuviera en carpeta para reemplazar a Tobey Maguire en «Spiderman 2» y que participara del casting para «Batman Begins», pero -al parecer- los superhéroes no resultaron ser lo suyo. Y eso quedó más que claro cuando protagonizó «El príncipe de Persia», una fallida versión cinematográfica del videojuego. Las críticas y la taquilla fueron desastrosas.
En 2010 se desnudó en la gran pantalla junto a Anne Hathaway para la comedia romántica «De amor y otras adicciones», consolidándose como un galán con carácter y un «niño lindo» con contenido. Ahí empezaron a sonar fuerte sus historias románticas con varias estrellas, como Kirsten Dunst, Reese Witherspoon y Taylor Swift, que hasta canciones le ha dedicado después de la sonada ruptura.
Y es que, a excepción de la princesa de la música country, todas su ex hablan maravillas de él. Pero Gyllenhaal es reacio a referirse a su vida privada. A lo más, ha comentado que hace poco dejó de vivir en Los Angeles y está radicado en Nueva York, donde está cerca de toda su familia porque «les dedico casi todo mi tiempo libre. Tengo una relación muy cercana con ellos, son lo más importante de mi vida», ha dicho.
Fanático del Yoga, también se da tiempo para hacer running por los barrios neoyorquinos, ir a ver partidos de basquetbol y -de vez en cuando- entrenar en el gimnasio. Eso sí, lo que más le apasiona son los paseos matutinos con sus mascotas y perderse en la ciudad arriba de su bicicleta.
Donde más ha corrido en el cine es en «8 minutos antes de morir», película de ciencia ficción bien criticada y donde él también se llevó halagos: «un carismático Jake Gyllenhaal obtiene un inteligente y satisfactorio thriller de ciencia ficción», sentenció la prensa en 2011 sobre su interpretación. En «La sospecha» le tocó compartir con Hugh Jackman, como un detective envuelto en una misteriosa desaparición. En «El hombre duplicado» interpretó doble rol y aunque la taquilla no lo acompañó, una vez más los expertos destacaron su «duplicidad». Y en el Toronto Film Critics Association Awards se llevó el galardón a Mejor Película.
Actualmente está en la cartelera con «Revancha», cinta para la que debió transformarse físicamente y lucir como un boxeador profesional, desarrollando masa muscular y codeándose con los mejores del área. Sobre su preparación, señaló que «fui entrenado por expertos. Gente que realmente quiere que seas bueno y no se dejan llevar por el hecho de que están ahí para enseñarte, sino porque su reputación está en juego en la película. Ellos querían que me viera como un boxeador real y eso me emocionó».
Por su rol ya se habla de una posible nominación al Oscar. Eso a él no le quita el sueño y dice que los premios no lo motivan más allá de sentirse orgulloso de que su nombre esté entre gente que admira. Y sigue en promoción, porque ya está a punto de estrenar «Everest», una drama de la vida real y que lo tuvo en varias sesiones psicológicas para entender la profundidad de su personaje.
Un hombre con mil caras y que vive la vida intensamente. De hecho tiene un lema que lo inspira cada mañana: «en la vida nos encontramos con gente que vive su vida como si pasearan y otros que la viven intensamente. Hay quien decide vivir con el pie en el acelerador y así es como me gusta vivir mi vida».

