Katy Perry: la chica superpoderosa del pop
Azúcar, flores y muchos colores. Y no estamos hablando de Bombón, Burbuja o Bellota, sino de los ingredientes que lleva Katy Perry en su corazón. A sus 32 años, la cantante derrocha alegría y talento sobre el escenario, y aunque muchos la critican por su edad, Katy es la prueba viviente de que el tiempo es relativo y que la juventud se lleva en el alma. Ya quisieran algunas y algunos chicos de 15 tener su potencia vocal, su energía para bailar, su carisma y personalidad. Es que ella es genial y la amamos. ¿Se nota?

Lo de anoche fue, sin duda, un concierto pop de lujo, sin pretensiones de ser algo ajeno a lo que convocó a las 16 mil personas que llegaron a la Pista Atlética del Estadio Nacional. Familias completas, grupos de amigas, papás con hijas y tías con sobrinas fueron testigos de la gira mundial de Katy Perry, Witness: The Tour. Todos ellos cantaron y bailaron durante casi dos horas de pop puro y duro, con temas «clásicos» como «I kissed a girl» o más actuales como «Swish swish», cada uno de ellos perfectamente ambientado según la temática de la canción o la melodía renovada.

Íconos de los 90′ como Pacman e incluso el tierno perrito de la cantante, Nugget, fueron parte de la experiencia «witness», también enormes flamencos -uno de ellos con chascarro incluido-, ojos gigantes, extraterrestres, bailarines exóticos, gimnastas y manos gigantes, entre otros objetos y seres del mundo que Katy creó para sus fans. Los colores, las luces, las piezas audiovisuales y los fuegos artificiales crearon el ambiente perfecto para disfrutar de una noche mágica y extremadamente divertida.

Los momentos más divertidos
Todo fan de Katy Perry sabe que ella es una mujer muy graciosa, chispeante e histriónica, pero es distinto verla actuar en vivo y presenciar sus chascarros y payaseos. Un momento muy chistoso fue cuando tras un sensual baile del caño junto a un bailarín mientras interpretaba «Tsunami», la cantante termina diciendo «aplausos para Emilio». Acto seguido se apagan las luces y Katy grita: «¡oh Dios, es Fernando! Soy la peor de todas, llevo cientos de shows con él y todavía le cambio el nombre. «Soy una idiota», gritó -con algunos improperios incluidos- espontáneamente la artista tratando de disculparse con su bailarín. El daño ya estaba hecho y la risa no se hizo esperar.

Otro momento épico fue cuando apareció el ya famoso «Left Shark», personaje que alcanzó la fama cuando hizo todo mal en la coreografía que Katy y su equipo preparó para el importante show del mediotiempo del Superbowl del 2015. Los aplausos y gritos surgieron apenas se paró el tiburón sobre el escenario y se robó todas las miradas. Bailó junto a Katy tratando de reivindicarse, pero al final de la canción la intérprete hizo un arriesgado split (abertura de piernas) y quedó «tiesa» sin poder pararse. Claro que todo era parte de un juego para que nuestro amigo descoordinado pudiera lucirse trolleando en vivo a la cantante en vez de prestarle ayuda. Obviamente, las risas estallaron en todo el recinto ñuñoíno.
Aunque el español no es el fuerte de Katy Perry, igual trató de complacer a sus katycats chilenos con varios «te amo», «muchas gracias» y «me llamo Katy». Pese a la barrera idiomática, la cantante logra cautivar al público y conectarse con ellos usando su carisma. Tanto así que no parece una estrella inalcanzable sobre sobre el escenario, sino la amiga que todos quisiéramos tener. ¡Te queremos Katy! Vuelve pronto 🙂

FOTOS: Jaime Valenzuela/ Cortesía DG Medios
